Reales AlcázaresEl edificio actual es el resultado de las intervenciones realizadas a lo largo del tiempo por las distintas culturas que lo fueron utilizando, y, por tanto, se puede ver en él una síntesis de todas ellas, propia también de la cultura andaluza. Siguiendo la opinión de D. José Mª Cabeza, el núcleo original se debe a la construcción realizada por Abd al-Rahman III como Casa del Gobernador en los primeros años del siglo X. Las diferentes dinastías realizan nuevas ampliaciones y en la etapa almohade (1147-1248) el recinto alcanza unas trece hectáreas. Este primer núcleo es el que encuentra Fernando III el Santo cuando en 1248 toma posesión del Alcázar tras conquistar la ciudad. Su hijo, el rey Alfonso X el Sabio, mandó transformar antiguas estructuras almohades para construir su Palacio Gótico, y posteriormente, a mediados del siglo XIV, Alfonso XI comienza las obras del conocido como Palacio Mudéjar. Su hijo, Pedro I el Cruel o el Justiciero, continúa con las obras y entre 1363 y 1366 construye su palacio con la colaboración de artistas musulmanes procedentes de Sevilla, Granada y Toledo, por lo que el resultado es «un edificio históricamente cristiano y artísticamente musulmán». A esta época pertenecen algunas de las más bellas estancias y patios del Alcázar, como son el Patio de la Montería, de las Doncellas o el Salón de Embajadores. En el siglo XVI, las grandes rentas procedentes del comercio con las Indias permiten la ejecución de nuevas obras, localizadas sobre todo en la parte alta del Palacio Mudéjar. Durante el siglo XVII se efectúan relevantes intervenciones, pero es con la llegada de la dinastía borbónica cuando el recinto goza de una nueva etapa de esplendor, motivada por la estancia aquí de la familia real y su corte durante cuatro años (1729-1733). En 1755 se produce el terremoto de Lisboa, que causa importantes estragos en el Alcázar, especialmente en las construcciones realizadas por Alfonso X el Sabio que configuraban las salas del antiguo Palacio Gótico. Cinco años más tarde, reinando Carlos III, se decide reconstruir la nave septentrional, y esta intervención es encargada al ingeniero militar Sebastián Van der Borcht, que estaba al mando de las obras de la Real Fábrica de Tabacos de la ciudad. Por tanto, el espacio que se aprecia ahora, que es el que especialmente nos interesa, corresponde a esta actuación tardobarroca, restaurada intensamente en los últimos años. Nos referimos exactamente al conocido como Salón de Tapices, por encontrarse en esta estancia los tapices que representan la conquista de Túnez por Carlos V. Estos tapices, realizados en oro, seda y lana por Guillermo de Pannemaker, fueron testigos de la constitución del Parlamento de Andalucía el día 21 de junio de 1982, y allí se celebraron sus sesiones hasta el día 25 de enero de 1983. En el Salón de Tapices del Real Alcázar se celebraron nueve sesiones plenarias, la última en la fecha del 25 de enero de 1983. Los escaños fueron cedidos por la Diputación de Córdoba, gracias a la cual tuvieron la dignidad acorde con lo que merece la representación del pueblo andaluz. Allí se produjo el debate de investidura de don Rafael Escuredo, se realizó entre otras actividades, la primera elección de senadores por la Comunidad Autónoma, y se aprobó la ley del himno y el escudo de Andalucía. ![]() Reales Alcázares
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