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7-04/PNLC-000066, relativa a entrada de transgénicos en Andalucía
Presentada por el G.P. Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por
Andalucía
Calificación favorable y admisión a trámite
Tramitación ante la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca
Apertura del plazo de presentación de enmiendas
Sesión de la Mesa del Parlamento de 23 de junio de 2004
Orden de publicación de 24 de junio de 2004
A LA MESA DEL PARLAMENTO DE ANDALUCÍA
El G.P. Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía, con arreglo
a lo previsto en el artículo 165 y siguientes del Reglamento de la Cámara,
presenta la siguiente Proposición no de Ley ante la Comisión de
Agricultura, Ganadería y Pesca, relativa a entrada de transgénicos en
Andalucía.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Ante el actual debate mediático sobre la entrada de transgénicos en la UE
debido al levantamiento de la moratoria de los OGM y ante la petición de
algunas organizaciones agrarias para la entrada del algodón transgénico en
Andalucía, diversos colectivos sociales, como la Red Andaluza de Semillas
"Cultivando Biodiversidad" y otro e Izquierda Unida Los
Verdes-Convocatoria por Andalucía, consideramos necesario impulsar un
debate social sobre esta cuestión, así como un posicionamiento claro en
Andalucía contra los transgénicos.
- La entrada de transgénicos precisa de un amplio debate en todo el sector
y también fuera de él, ya que los consumidores tienen mucho que decir,
algo que no ha ocurrido aún en Andalucía. Este debate debería contar con
la opinión de las Consejerías de Agricultura y Pesca, de Salud y de Medio
Ambiente de la Junta de Andalucía, de las organizaciones agrarias (algunas
de ellas han solicitado a la Administración andaluza la inclusión de
variedades transgénicas de algodón de forma inmediata) y de los
consumidores, y también, como sector especialmente perjudicado, de los
agricultores y ganaderos ecológicos.
- El único modo de prevenir la contaminación es no cultivar OGM. Estudio
tras estudio demuestran la imposibilidad de practicar la agricultura libre
de OGM lado a lado con la agricultura genéticamente modificada. Esta es la
causa por la cual las negociaciones sobre coexistencia son en realidad
acerca de umbrales (determinando qué niveles de contaminación son
"aceptables") y responsabilidades legales (asignando responsabilidad legal
por las contaminaciones que inevitablemente ocurrirán).
- La contaminación es un acto de agresión. La mayor parte de las
discusiones sobre contaminación se enfocan en los "umbrales" de OGM que
los consumidores y la industria aceptarán en productos "no genéticamente
modificados". Es fácil promover la siembra de transgénicos, pero a la hora
de la verdad habrá que ver quién da la cara cuando aparezcan los
problemas. Por desgracia, ya tenemos ejemplos tristes y recientes, no
debemos olvidar cómo durante mucho tiempo la alimentación del ganado con
harinas cárnicas nos fue vendida como una práctica segura, y al final la
factura de los costes para erradicar la enfermedad de las vacas locas la
hemos tenido que pagar entre todos.
- La contaminación incrementa el control de las grandes empresas sobre la
agricultura. No es un gran secreto que a la industria de los OGM le
interesa imponer los cultivos genéticamente modificados tan rápida y
ampliamente como sea posible a través del globo. La industria ha corrido a
gran velocidad para lograr que sus cultivos genéticamente modificados
estén en el campo antes que las regulaciones de bioseguridad y la
oposición pública mayoritaria pueda manifestarse.
- Las medidas de control de daños obstruyen las buenas prácticas
agrícolas. Los planes propuestos por los europeos para la coexistencia
dejan claro que la separación entre agricultura genéticamente modificada y
libre de organismos genéticamente modificados requiere una intervención
normativa intensa y a gran escala. Los cultivos tienen que ser segregados
mediante distancia y barreras, las semillas tienen que ser certificadas
como no genéticamente modificadas, se necesitan fondos para
indemnizaciones a los agricultores por contaminación de cultivos no
genéticamente modificados, es necesario que se desarrollen sistemas de
manejo post cosecha, y así sucesivamente.
- La introducción de transgénicos aleja a la agricultura de la sociedad.
Las organizaciones promotoras tendrán que explicarles también a los
agricultores que la utilización de variedades OGM es una práctica que
introduce contaminación genética en el medio ambiente y que la mayoría de
la ciudadanía europea está en contra de su uso. Apostar por este tipo de
agricultura significa alejar y aislar a la agricultura andaluza de la
sociedad que la sustenta. Los colectivos indicados consideran una actitud
poco acertada desvincularse del apoyo social que justifica, entre otras
cosas, las inversiones y ayudas públicas procedentes de la Política
Agraria Comunitaria. Estos fondos salen del bolsillo de ciudadanos y
ciudadanas europeos convencidos de que los organismos transgénicos son una
nueva amenaza para el ambiente y la salud.
- Los pequeños agricultores se llevarán la peor parte. La agricultura de
transgénicos es una agricultura que se basa en la economía de escala en la
que el precio de las semillas y los agroquímicos auxiliares quedará en
manos de un pequeño grupo de empresas que no tienen ningún interés en
Andalucía.
En Argentina el cultivo masivo de soja y maíz transgénico ha provocado la
expulsión del campo de miles de pequeños agricultores que no han podido
resistir el abaratamiento de costes del producto y el encarecimiento de
los insumos.
La crisis de alimentos en un país rico en recursos agrícolas, que hace
poco podíamos contemplar en los medios de comunicación, tiene como origen
la oleada de nuevos pobres, agricultores arruinados, desplazados hacia los
cinturones de miseria de las grandes ciudades por los altos tipos de
interés y la agricultura transgénica.
Por todo lo expuesto con anterioridad, somete a la aprobación de la
Comisión la siguiente
PROPOSICIÓN NO DE LEY
El Parlamento de Andalucía acuerda instar al Consejo de Gobierno a:
1. Impulsar el debate social sobre los cultivos transgénicos en Andalucía
y que se posicione contra el cultivo de maíz, algodón y otras plantas
genéticamente modificadas, tanto para la venta como para el consumo
(humano y/o animal) en las propias explotaciones, así como sobre las
posibles parcelas de cultivo experimental.
2. Hacer pública la oposición del Consejo de Gobierno de la Junta de
Andalucía al cultivo al aire libre, comercial o experimental de maíz
transgénico, de otras plantas genéticamente modificadas y a los alimentos
transgénicos.
3. Promover la participación de los colectivos sociales contra los
transgénicos en los organismos e instituciones públicas de Andalucía, de
España y de la Unión Europea, para la defensa de sus posiciones.
4. Iniciar los trámites normativos necesarios para conseguir que Andalucía
sea uno de los territorios de la Unión Europea libre de transgénicos.
Parlamento de Andalucía, 17 de junio de 2004.
La Portavoz del G.P. Izquierda Unida Los Verdes-
Convocatoria por Andalucía,
Concepción Caballero Cubillo.